En Educación Infantil las matemáticas no empiezan en el papel ni en el cálculo mental. Empiecen en la experiencia, en el juego y en la exploración del entorno.

Por eso, el material manipulativo es el eje de nuestro trabajo. A estas edades, los niños y niñas necesitan tocar, mover, construir, comparar y experimentar para comprender los conceptos matemáticos. Antes de escribir un número, deben haberlo contado; antes de sumar mentalmente, deben haber unido cantidades reales; antes de reconocer una forma geométrica, deben haberla construido con sus manos.

En el aula utilizamos regletas, bloques, piezas de construcción, geoplanos, plastilina, tarjetas, objetos cotidianos e incluso el propio cuerpo para explorar el espacio. A través de estas experiencias los niños y niñas descubren cantidades, relaciones, formas, tamaños y posiciones; aprenden a clasificar, ordenar, establecer correspondencias y reconocer patrones; comienzan a entender la suma y la resta como acciones reales; y desarrollan un vocabulario matemático que les permite describir lo que observan y hacen.

El proceso siempre sigue el mismo camino: primero se observa, después se experimenta, luego se verbaliza y finalmente se representa. Así, el aprendizaje adquiere significado y se construye sobre la comprensión, no sobre la memorización.

Cuando más adelante aparece el cálculo mental, no es algo mecánico: se apoya en experiencias vividas, manipuladas y entendidas.

Porque en Infantil las matemáticas no se rellenan: se construyen con las manos para poder comprenderlas con la mente.

Educación Infantil

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