En nuestra clase de 5º de Primaria hemos comenzado un proyecto musical con la canción “Don’t Worry, Be Happy”. El objetivo era claro: iniciarnos en el canto con acompañamiento de guitarra, trabajar la entonación y, sobre todo, crear un clima de aula seguro que favorezca la participación y la desinhibición.
La actividad comenzó de forma sencilla pero significativa: canté la melodía para ver si alguien reconocía la canción. ¡Y sí! La gran mayoría la conocía, aunque no sabían quién era su autor. Esto nos llevó a conocer a Bobby McFerrin y a ver su divertido vídeo original, que arrancó más de una sonrisa. Después, pasamos a cantar de forma espontánea con la versión original, dejando que surgiera la emoción de manera natural.
Uno de los momentos más especiales fue cuando vimos una actuación única de McFerrin en el Sing! Day of Song, en el Veltins Arena. Su forma de conectar con el público nos inspiró profundamente. A partir de ahí, fuimos trabajando poco a poco la letra, adaptando el tono de la canción para que fuera más accesible vocalmente, y acompañándola con acordes completos en la guitarra, un reto que el grupo acogió con muchas ganas.
Aunque la actividad aún está en proceso, el resultado está siendo fabuloso. El ambiente que se ha generado en el aula es muy positivo y la motivación del grupo ha superado todas las expectativas. Uno de los momentos más emotivos para mí como docente ha sido ver cómo el alumnado hace suya la canción desde el primer momento, no solo cantándola, sino sintiéndola de verdad.
Sin duda, este tipo de experiencias nos recuerdan que la música no solo se escucha o se canta: se vive y se comparte.
Raúl Azañon, maestro y coordinación Primaria