¿Leer a los clásicos sí o no?
El debate en torno a la conveniencia de leer a los clásicos en el ámbito escolar continúa plenamente vigente. Quizá no se trata de imponerlos como reliquias intocables, sino de descubrir su capacidad para dialogar con el presente. No obstante, más que cuestionar su presencia en el aula, resulta pertinente reflexionar sobre las condiciones en que se proponen y trabajan. Los clásicos han perdurado porque contienen conflictos humanos universales. La cuestión, entonces, no es si leerlos, sino cómo acercarlos a todo el alumnado.
Con frecuencia se considera que los textos clásicos presentan barreras lingüísticas o contextuales que dificultan su comprensión. Sin embargo, dichas dificultades pueden superarse mediante propuestas didácticas adecuadas y metodologías activas que favorezcan la participación de todos. La clave está en adaptar sin empobrecer.
Un ejemplo claro, tras las vacaciones de Navidad, en el segundo curso de Educación Secundaria, se inició en el aula la dramatización de Fuente Ovejuna de Lope de Vega. Esta experiencia permitió comprobar que, a través de la lectura en el aula, la comprensión de la obra resultaba más accesible para el conjunto del alumnado. La escenificación facilitó la interiorización de los conflictos y la empatía hacia los personajes, al tiempo que promovió el trabajo cooperativo y la expresión oral. De este modo, la literatura dejó de percibirse como un contenido abstracto y lejano para convertirse en una vivencia compartida.
Quizá la clave está en elegir una buena adaptación literaria. Un lenguaje actualizado y notas aclaratorias pueden facilitar el acceso sin perder la esencia del texto original. Así, los clásicos no se convierten en una barrera, sino en un puente hacia la cultura común. Leer a los clásicos, por tanto, no sólo es pertinente, sino necesario, siempre que se haga desde una perspectiva inclusiva que garantice su accesibilidad y su plena significatividad educativa.
Si la literatura de hace siglos logra que ninguna voz quede al margen y reúne miradas distintas en una emoción compartida, ¿no se convierte en algo más que una simple lectura?
REFERENCIAS
Vega, L. de. (2016). Fuenteovejuna (Adapt. de E. O’Callaghan i Duch). Editorial SM.
Patricia Lozano, profesora de Secundaria