En Escuela IDEO, el Día del Libro no es solo una fecha señalada en el calendario, sino una oportunidad para recordar que la lectura forma parte de quienes somos y de quienes estamos aprendiendo a ser.
Este año lo hemos celebrado de una manera muy especial, convirtiendo nuestras aulas en espacios vivos de historias compartidas. Una de las actividades protagonistas ha sido el Readathon, una jornada dedicada a disfrutar de la lectura sin prisas, donde el tiempo se detiene para dejar paso a la imaginación. Durante estas horas, los libros han sido nuestros compañeros de viaje, permitiendo a cada alumno y alumna sumergirse en mundos diferentes, descubrir personajes inolvidables y, sobre todo, disfrutar del placer de leer.
Además, hemos puesto en marcha nuestras parejas lectoras, una experiencia tan enriquecedora como emocionante. Alumnos mayores y pequeños han compartido lecturas, creando vínculos que van más allá de las palabras. Los mayores se convierten en modelos, guías y acompañantes; los pequeños encuentran apoyo, confianza y motivación. En ese encuentro intergeneracional, la lectura se transforma en un acto social lleno de significado.
Porque leer no es solo una habilidad académica. Desde edades tempranas, la lectura tiene un impacto profundo en el desarrollo individual y social del alumnado. A nivel individual, favorece la imaginación, el pensamiento crítico, la comprensión del mundo y el desarrollo emocional. A nivel social, nos ayuda a comprender a los demás, a ponernos en su lugar y a construir una mirada más empática y abierta.
Cada historia leída es una puerta que se abre. Cada palabra compartida, un puente que se construye.
Por eso, en la escuela seguimos apostando por crear momentos como estos, donde leer no sea una obligación, sino una experiencia significativa, compartida y transformadora.
Porque leer desde pequeños no solo nos enseña a entender textos…
nos enseña a entender la vida.