Hay historias que comienzan con un simple “érase una vez” y otras que empiezan cuando alguien llama a nuestra puerta para invitarnos a vivir una aventura extraordinaria. ¡Y así es como ha comenzado la nuestra!

Nuestras Libélulas y Ardillas (3 años) recibieron una visita muy especial: el Hada Lumina llegó a la escuela para confiarnos una misión que necesitaba de nuestra ayuda. Su hogar, el Bosque Encantado, estaba atravesando un momento difícil. El árbol de la magia, que antes iluminaba todo el bosque, había comenzado a perder su luz porque muchas personas estaban dejando de creer en la magia. ¡Tenían que hacer algo para evitarlo!

Lejos de rendirse, Lumina decidió buscar a unos ayudantes muy especiales: ¡nuestros/as peques! Para devolverle al árbol todo su esplendor, tendríamos que conseguir cuatro gemas mágicas, que iríamos reuniendo a medida que superáramos los diferentes retos que nos esperaban. ¿Seríamos capaces de lograrlo? ¡Estábamos convencidos de que sí! Para ayudarnos en esta aventura, el Hada nos dejó una herramienta imprescindible: el mapa del proyecto, que nos guiaría en nuestro camino y nos permitiría descubrir cada nuevo desafío.

Y, como si el Bosque Encantado quisiera darnos la bienvenida, al día siguiente ocurrió algo sorprendente. ¡Dos puertas mágicas habían aparecido en las entradas de nuestras aulas! Desde entonces, cruzar el umbral de la clase se convirtió en mucho más que comenzar una jornada escolar: era adentrarnos en un mundo fantástico donde cualquier rincón podía esconder una sorpresa y donde cada día nos esperaba una nueva oportunidad para aprender y disfrutar. La imaginación comenzó a hacer de las suyas y la emoción por descubrir qué sucedería a continuación se respiraba en el ambiente.

Pero nuestra aventura no solo se vivía a través de los cuentos, los personajes y los escenarios mágicos. ¡La música también llegó para acompañarnos! Escuchamos por primera vez nuestra canción, “Mundo mágico de luz”, creada para formar parte de esta historia tan especial. Fue un momento realmente emocionante, en el que nuestros/as pequeños/as guardianes y guardianas de la magia conectaron con la melodía y reconocieron en ella la misión que tenían por delante. La música se convirtió así en una compañera de viaje que nos está ayudando a disfrutar de nuestra historia, compartir emociones y sentirnos protagonistas de ella.

Y es que, detrás de cada hada y cada puerta misteriosa, descubrimos un mundo de aprendizajes. Este proyecto nos está permitiendo despertar nuestra curiosidad, desarrollar la imaginación, afrontar pequeños retos y descubrir nuevas posibilidades. También nos brinda la oportunidad de aprender a cooperar, ayudarnos, compartir ideas y comprobar que, cuando trabajamos en equipo, somos capaces de llegar mucho más lejos.

Aquellos primeros pasos fueron solo el comienzo de una aventura en la que todavía nos quedan muchos secretos por desvelar. Cada reto superado nos acerca un poquito más a nuestro objetivo y cada gema que vayamos consiguiendo, nos permitiría avanzar hacia nuestro gran propósito: devolverle la luz al árbol mágico.

Y aunque ya habíamos abierto las puertas de este mundo fantástico, ¡la aventura está lejos de terminar! A nuestras Libélulas y Ardillas todavía les esperan nuevos desafíos, descubrimientos y muchas sorpresas por vivir…

¡La magia ha comenzado y el viaje por el Bosque Encantado continua!

Educación Infantil

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