Todo comienzo necesita tiempo. Tiempo para mirar, observar, descubrir, sentirse seguro y empezar a confiar. Y eso es precisamente lo que hemos vivido durante este mes en nuestras clases de Ardillas y Libélulas (3 años)
Para el alumnado de tres años, septiembre ha sido el inicio de un viaje completamente nuevo. Una escuela por conocer, espacios que explorar, nuevas personas con las que compartir y muchas emociones que poco a poco hemos ido aprendiendo a transitar. Cada mañana ha sido una nueva oportunidad para dar un pequeño paso hacia esa sensación tan importante de sentirnos en casa.
Durante estas semanas hemos recorrido la escuela con ojos curiosos. Hemos descubierto el patio, el huerto, el tatami, el espacio de juego simbólico y hasta hemos llegado a la azotea, conquistando juntos cada una de sus escaleras. También hemos empezado a familiarizarnos con los espacios de aprendizaje y con todos los materiales que nos esperan para experimentar, crear, investigar y jugar.
Y entre tanto descubrimiento, hemos encontrado también momentos para parar, escuchar y dejar volar la imaginación. Los cuentos nos han acompañado en nuestras jornadas, regalándonos historias, personajes y mundos fantásticos. Entre ellos han aparecido los misteriosos rapónchigos, que quizá todavía tengan alguna sorpresa preparada para nosotros.
Este primer mes también nos ha permitido comenzar a construir nuestros primeros vínculos. Hemos aprendido a compartir, a jugar cerca de otras personas, a encontrarnos en el patio con otros compañeros y compañeras de infantil y a descubrir que nuestra escuela está llena de personitas maravillosas con quienes vivir muchas experiencias.
Cada día nos ha dejado un pequeño aprendizaje. Una rutina que ya conocemos, un espacio que ahora nos resulta familiar, una sonrisa al entrar, un nuevo juego compartido… pequeños avances que, juntos, nos cuentan que estamos creciendo y que poco a poco esta escuela empieza a sentirse nuestra.
Septiembre termina, pero nuestra aventura acaba de comenzar. Nos llevamos de este primer mes muchas experiencias, nuevos vínculos y la ilusión de todo lo que todavía está por descubrir.
Seguimos caminando en equipo, con curiosidad, confianza y muchas ganas de ver todo lo que nos espera.
¡Bienvenidas a la escuela, Libélulas y Ardillas!
Educación Infantil