Un año más, en Escuela Ideo ha llegado la propuesta TA-CHÁN, cargada de un sinfín de
experiencias artísticas increíbles en las que, una vez más, los niños y niñas no han dejado
de sorprendernos. ¿Qué ocurre cuando les permitimos explorar el mundo de las
“posibilidades infinitas”?

Más allá del arte, TA-CHÁN se presenta como un proyecto profundamente
interdisciplinar. En esta ocasión, hemos vuelto a vivir este proyecto con enorme ilusión,
motivación y dedicación, consolidándose como una experiencia muy especial en nuestra
escuela, donde ya es el segundo año que lo llevamos a cabo, tras haber sido el curso
pasado el primer centro piloto en Madrid.

Este curso, el proyecto TA-CHÁN, ha invitado al alumnado a sumergirse en el universo de
Yuko Mohri, una artista japonesa contemporánea cuyas instalaciones transforman
objetos cotidianos en transmisores de energía y vida: una artista para sentir,
experimentar y jugar, con quien hemos descubierto la «magia de lo cotidiano» y
aprendido cómo los objetos encontrados —esos que parecen no tener uso— pueden
cobrar una nueva vida.

La obra de Mohri no está pensada para ser observada de forma estática, sino que se
presenta como una invitación a escuchar, percibir el movimiento y descubrir cambios
sutiles. A través de elementos como cables, imanes y objetos cotidianos, a los que
normalmente no daríamos uso, los convierte en arte… y, en esta ocasión, nosotros y
nosotras también nos hemos convertido en auténticos/as artistas.

En el aula, esta mirada se transforma en una experiencia profundamente sensorial y
lúdica, donde lo teórico deja paso a la exploración y el error se abraza como una
oportunidad creativa, dando sentido a la “entropía” como un desorden repleto de
posibilidades.

A lo largo del proceso, las familias han podido disfrutar y formar parte activa,
convirtiéndose en grandes protagonistas al colaborar en la elaboración de la “caja de los
tesoros”, punto de partida de nuestra creación artística posterior.

El proyecto se ha desarrollado como una gran aventura estructurada en cuatro
momentos clave. Todo comienza con “El Regalo”, la aparición de una caja misteriosa que
contiene láminas de la artista, objetos diversos —como imanes, cucharas o gomas— y
una carta escrita por la propia artista, que despiertan la curiosidad del alumnado.

A continuación, llega la fase de “Exploración”, donde los conceptos abstractos se
transforman en experiencias mágicas y táctiles, permitiendo que los niños y niñas se
dejen sorprender por lo que observan y por lo que son capaces de crear gracias a su imaginación. Entre las experiencias sensoriales más destacadas, llevamos a cabo propuestas como “Cazadores de sonidos invisibles”, donde el alumnado utiliza conos de cartón a modo de estetoscopios para descubrir sonidos ocultos del entorno; “El mural de las olas verdes”, en el que los imanes permiten crear composiciones en movimiento sin
tocar directamente el papel; o “La máquina de música invisible”, donde construyen
esculturas sonoras conectando objetos mediante hilos, simulando circuitos de energía.

En la fase de “Creación”, el aula se convierte en un auténtico laboratorio de
experimentación donde cada grupo diseña y prepara sus propias instalaciones artísticas
a través del juego, la exploración y el montaje. El alumnado se convierte así en
verdadero creador de arte, viviendo un proceso lleno de descubrimientos. Como colofón
final, presentamos la propuesta a las familias, quienes tienen la oportunidad de
contemplar y compartir la obra colaborativa realizada entre todos y todas, reflejo del
esfuerzo conjunto, la creatividad y el entusiasmo que han acompañado cada etapa del
proyecto. No solo verán el resultado, sino también todo el proceso creativo y los
descubrimientos que han hecho los niños y niñas hasta llegar al final. ¡Nos convertimos
en auténticos creadores de arte!

Finalmente, “El Viaje” pone el broche final a la experiencia mediante una visita virtual a
la exposición oficial de la artista, donde los niños y niñas pueden explorar sus obras de
forma inmersiva.

Como bien resume la filosofía del proyecto, el objetivo final es enseñar a los más
pequeños a «mirar con otros ojos y escuchar con el corazón», disfrutando del arte como
una herramienta para transformar su percepción del mundo.

Olga Rodríguez Pallarès
Maestra de Infantil

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