Antonio del Olmo nos ayudó ayer a unir con coherencia cuerpo, mente y emociones. Tras una explicación inicial sobre la importancia que tiene esta simbiosis para nuestro sano desarrollo integral, nos pusimos manos a la obra.

Pudimos experimentar una clase práctica, en la que compartimos un espacio con nosotros mismos y con nuestros compañeros. Todos juntos reímos, lloramos, bailamos y conseguimos, por un momento, olvidar el estrés diario y conectar con el niño que llevamos dentro.

Sin duda, la mejor manera de terminar una intensa semana en Escuela Ideo.

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