Memorizar Historia frente a hacer Historia: metodología alternativa de la Historia en Escuela Ideo

IDEO, 12/01/18. Cualquier profesora o profesor de Historia podrá contar cómo, en alguna ocasión, su alumnado le ha preguntado: “Profe, y a mi saber todo esto ¿para qué me sirve?”. La respuesta a esta pregunta no carece de dificultad ya que el razonamiento que le sigue tiene una lógica muy clara y muy legítima: ¿Cómo puedo utilizar hoy, en mi vida diaria, los conocimientos que adquiera en las clases de Historia? Y es que a simple vista, según el modo tradicional de enseñanza de la Historia en España, es muy difícil extraer esa parte práctica que las Ciencias Sociales pueden aportar al desarrollo intelectual del ser humano en forma de análisis. Es decir, saber muchos datos sobre lo que pasó en el pasado no es, necesariamente, una herramienta que nos sea útil para analizar el presente si no sabemos como hacer ese análisis.

La enseñanza de la Historia ha estado siempre basada, esencialmente, en aprender el resultado de lo que los investigadores han estudiado y probado. De este modo, hemos enseñado a nuestro alumnado qué sucedió en el pasado, lo cual le  puede parecer muy interesante, pero no deja de ser sólo la punta del iceberg de lo que el estudio de esta materia puede aportar a nuestra vida diaria, y digo bien: diaria.

Entonces, ¿qué es eso que aporta? La Historia nos da una perspectiva analítica de distintos factores de la realidad que han sucedido en el pasado y cuyo desenlace ya sabemos. Esos factores son extrapolables a la actualidad y, aplicando el método científico, nos pueden permitir explicar el presente e incluso poder prever algunas consecuencias de este presente basándonos en el pasado. La Historia no predice, pero sí arroja luz en el camino.

Entonces, ¿cómo podemos trabajar con el alumnado esta perspectiva? Buscando como objetivo no tanto el conocimiento del pasado en sí sino el método científico utilizado por los historiadores para interpretar el pasado. En este contexto, los hechos históricos se convierten en una excusa que nos permite trabajar con el alumnado el análisis de lo sucedido, es decir, utilizamos la Historia para que el alumnado se convierta en un historiador científico: establezca hipótesis, analice fuentes y saque sus propias conclusiones. Es decir, le aporte algo más allá de un relato de lo que sucedió hace tiempo.

En Escuela Ideo, en el departamento de Ciencias Sociales tenemos tres principios que toda clase tiene que cumplir: ser motivantes, ser científicas y tener una conexión explícita con el presente. La tarea no es sencilla pero sí apasionante.

(Antonio Roldán, profesor de Secundaria, Escuela Ideo)

Por |2018-02-01T10:52:02+00:00viernes, enero 12, 2018|Artículos|2 Comentarios

2 Comments

  1. Paloma González viernes, enero 12, 2018 en 1:28 pm - Responder

    Muchas gracias Antonio, enlazando con lo que decía Freud sobre las personas, y que vale también para los pueblos, aquello que no queda bien resuelto tiende a repetirse, y por ello lo mejor es entender de dónde venimos para no cometer los mismos errores y ser capaces ahora de encontrar una salida mejor a los conflictos que nos ocupan. Creo que tu pasión por la historia se la haces llegar a los alumn@s, ¡sin duda!

  2. Driss sábado, enero 13, 2018 en 8:56 pm - Responder

    Sería genial poder imaginar cambiar el pasado virtualmente hablando, y usando las capacidades de imaginación de los alumnos para analizar como sería nuestro presente y futuro. ¿Cómo sería nuestro mundo si no hubiera guerra mundial? Y ¿cómo sería nuestra vida sin Internet? Una reflexión que merece la pena.

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