IDEO en bici…y en busca del residuo cero

Una pequeña comitiva de la Escuela IDEO, compuesta por seis alumnos y alumnas de ESO (Clara, Paula, Irene, Beltrán, Adolfo y Rubén) y dos educadores (Clara y Pablo), hemos participado en la Marcha Residuo Cero organizado por la Asociación Mar de Tierras entre el 16 y el 22 de septiembre, cuyo principal objetivo es demostrar(nos) la posibilidad de reducir nuestro impacto en cuanto a generación de residuos, aplicando sencillas pero comprometidas medidas como realizar compras conjunta a granel, cocinar alimentos frescos o rechazar todo empaquetado superfluo o sobre-envasado.

Nuestra aventura empieza el martes, 18 septiembre, saliendo del cole a las 17:30 h. con las bicis y las alforjas hasta la Estación de Chamartín, donde tomamos un tren a Jadraque a las 19 h, y donde por fin nos sumamos a la Marcha que había salido de Madrid el domingo anterior. Esa noche conocemos a nuestros diez alegres compañeros y compañeras de aventura y dormimos en el Polideportivo de Jadraque.

El Miércoles 19, tras desayunar -para muchos- “nuevos” y energéticos alimentos (leche de avena, trigo sarraceno, copos de quinoa, amaranto inflado, semillas de chia, mezcla de frutos secos), salimos de Jadraque cruzando el Henares y, alternando carreterillas y pistas, atravesamos pequeñas y silenciosas aldeas como Castilblanco de Henares, Medranda y La Toba, haciendo paradas para refrescarnos en las fuentes y nutrirnos y recolectar sabrosa fruta en plena madurez: higos, moras y ciruelas. Así llegamos al Embalse del Alcorlo poco antes de comer y nos damos un merecido chapuzón. La tarde la dedicamos a remontar las rampas, que tras pasar las aldeas de Veguillas y Monasterio nos acercan, por dura pista de ascenso, hasta la aldea de Fraguas, repoblada por un pequeño grupo de jóvenes hace cinco años, con vistas al ya lejano Castillo de Jadraque, bajo el cual hemos partido esta mañana. Allí, el lugar y nuestros anfitriones nos tienen preparadas muchas sorpresas: las casas restauradas, el huerto, el baño seco, la autosuficiencia energética (placas fotovoltaicas, baterías, hidrogenerador), la alberca para baño, pero sobre todo, una sabrosa y merecida cena: arroz con tomate, hamburguesas de lentejas y macedonia. Los chavales, rendidos -han sido algo más de 35 kms, muchos por pista-, se retiran pronto a dormir, y los mayores, escuchamos su relato de resistencia y reconstrucción y nos cantamos algunas canciones para celebrar el encuentro.

El jueves 20, tras otro desayuno energético, pan tostado y tomates de la huerta, comenzamos pisteando y cruzamos la Sierra Gorda hasta retomar por fin una carretera, que en continuo y esforzado ascenso nos conducirá hasta el pueblo serrano de Las Navas de Jadraque, donde llegamos acalorados y hambrientos, y optamos por remojones en la fuente-pilón de la plaza y la recolección de uvas, manzanas e higos. En lontananza se divisa y escucha una tormenta que con algo de suerte conseguiremos esquivar. Seguimos subiendo por carretera hasta Bustares, a los pies de la Sierra del Alto Rey, y tras nueva parada, refresco y comida (higos, perejones o peras silvestres, manzanas, uvas y ciruelas), afrontamos el Puerto de la Corza, y, eufóricos tras conseguirlo, nos lanzamos hacia abajo destino a nuestro descanso y parada: el pueblo de Ujados. Allí, y ya atardeciendo, nos espera Quique, que nos ha preparado unas tapas de queso y embutido y unos macarrones con tomate que a todos nos saben a gloria. Agotados tras el etapón de más de 60 kms y 1200 mts de desnivel acumulado, nos repartimos para dormir, entre su casa y el edificio del Ayuntamiento.

El viernes 21, tras nuevo y alegre desayuno energético, aderezado de rico pan tostado con salsa de tomate natural del huerto ecológico, cruzando los curiosos cerros volcánicos (andesitas verdes), nos plantamos en un santiamén en la medieval fortaleza de Atienza, donde reponemos fuerzas y nos dirigimos al pueblo de Santamera, a orillas del río Salado y junto a las Hoces del mismo nombre. Allí, además del obligado remojón en la fuente, comemos en el Centro Social: bocadillos de pan con queso artesano elaborado por sus repobladores, y unos tomates rosados que nos regalan. Eso nos da fuerza para seguir hacia Imón, sus próximas salinas, Sienes, y cruzar la divisoria de las dos mesetas, y pasar por fin de Guadalajara (Castilla La Mancha) a Soria (Castilla León), atravesando solitarios carrascales y quejigales. Ya en el Alto se divisan nuestros próximos pasos esta tarde: Conquezuela. Miño de Medinaceli y Medinaceli. Allí celebramos nuestra llegada triunfal bajo el Arco Romano, nos alojamos en La Alhóndiga de la Plaza Mayor (antiguo Ayuntamiento y cárcel) y cenamos una riquísima lasaña de verduras y flan que nos han cocinado en el contiguo Restaurante La Cerámica, regentado por los padres de una de las personas de Mar de Tierras. Ducha, descanso, reposo, silencio. El viaje llega a su fin.

Hemos conseguido minimizar nuestros residuos: 18 personas en casi una semana apenas generamos 400 gr de cartón y 300 grs de envases plásticos, más unos 6 kilos de restos orgánicos que hemos ido depositando en compostadoras y gallineros, nunca al cubo de la basura; este es el futuro. Minimizar y separar los residuos inorgánicos y compostar los orgánicos.

Pero sobre todo, hemos aprendido a convivir y compartir los buenos y malos momentos de la ruta, y que juntos y juntas somos mucho más fuertes, audaces y felices. Todo esto nos muestra esta novedosa experiencia vivencial y educativa: tod@s aprendemos de tod@s. Medinaceli en Soria fue el magnífico colofón de esta pequeña gran aventura de cinco días y cuatro noches.

Pablo LLobera

Responsable del Plan Verde de Escuela Ideo

Por |2018-09-26T10:26:44+00:00miércoles, septiembre 26, 2018|Artículos|4 Comentarios

4 Comments

  1. Mariam miércoles, septiembre 26, 2018 en 9:11 pm - Responder

    Si que ha sido una bonita experiencia!!!
    Y me ha encantado compartirla con l@s chaval@s de IDEO!!!

    Os tengo en mis recuerdos, no os olvidaré!!
    Gracias por vuestra compañía, chic@s y educador@s!!
    Mariam

  2. Diego jueves, septiembre 27, 2018 en 5:13 am - Responder

    Enhorabuena! Iniciativas así nos permiten a muchos abrir poco a poco los ojos.

  3. Joaquín jueves, septiembre 27, 2018 en 11:05 pm - Responder

    ¡Enhorabuena por esta iniciativa! Emociona leerlo

  4. Elena viernes, septiembre 28, 2018 en 11:14 am - Responder

    ¡Preciosa crónica! Un viaje con conciencia genial
    Un auténtico placer haber compartido esta experiencia que me ha cargado de energía

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